19 mayo 2011

UNA LINDA PAUSA - Curiosidades para compartir (Bryant Austin)


Se zambulle libremente con las ballenas y las fotografía a una distancia de no más de seis pies" Durante estos encuentros raros y únicos, Austin realiza movimientos meticulosos con el fin de evitar causar cualquier tipo de daño a la ballena.

Su trabajo: Fotografías de alta resolución, de más de diez especies de ballenas que se encuentran en peligro de extinción, en tamaño natural


La inspiración de este reconocido fotógrafo comenzó hace cinco años mientras buceaba en el Reino de Tonga. Austin se encontraba a seis pies delante de un ballenato de la ballena jorobada, cuando sintió un suave golpecito en el hombro que lo hizo volverse rápidamente encontrándose, frente a frente, con uno de los ojos de la madre, quien extendió sus 15 metros de altura y la aleta pectoral, de una tonelada,  para que gentilmente supiera que ella lo estaba observando. Fue en ese momento, cuando se dio cuenta de lo que estaba viviendo, una conexión emocional... mamíferos a mamíferos, una especie a otra.

Tras esta increíble experiencia, Austin vendió todas sus pertenencias para financiar su trabajo de campo y perseguir su sueño de documentación de las ballenas en peligro de extinción. A través del proceso se dio cuenta que había realizado un trabajo precioso y que debería ser compartido con el mundo: fotografías de archivo a escala que representan la verdadera naturaleza de una ballena

La organización Conservación de Mamíferos Marinos (www.mmcta.org) está terminando un documental que detalla el trabajo de campo más reciente de Austin, una presentación multimedia de sus fotografías.
"El público tendrá la posibilidad de presenciar el increíble tamaño de la ballena, ver el detalle intrincado del cuerpo y, en particular, su ojo (como me sucedió a mi) con su conciencia y evidente emoción..." -comenta el fotógrafo.
"...continuo trabajando bajo las tradicionales formas en que se origino el arte, la del artista cueva. El artista cueva comparte con la tribu lo que ha vivido y presenciado, como una forma de enseñar y compartir.
Por lo que mi regalo para las ballenas, es compartir con nuestra tribu global, de una manera que nunca antes había sido compartida..."


Aprendiendo a nadar

La primera vez que Austin intentó fotografiar a una ballena fue en las islas Azores, ubicadas al norte de África, cuando tenía 25 años. Llegó allí para cumplir un sueño de niño: nadar y retratar a estos gigantes marinos. Fue un desastre. "Al principio estaba aterrado cuando llegaron cerca mío. Tenía la esperanza de poder hacer fotografías de tamaño natural a tres metros de distancia, pero resultó ser demasiado lejos y todos los detalles, el color y los tonos comenzaron a perderse", recuerda. Se dio cuenta de que había muchos otros fotógrafos que hacían un trabajo mejor que el de él y que no estaba preparado para superarlos ni mostrar algo nuevo. "Decidí que debía aprender y me pasé los siguientes 10 años realizando esto como un hobby y trabajando en el Instituto de Ciencias Marinas de la U. de California, donde hacía trabajos administrativos y fotografiaba nutrias marinas en su hábitat. Sentí que podía ayudar a las ballenas de otras formas, hasta 2004, cuando esa ballena me mostró que la fotografía era el camino" y un viaje a Chile le confirmaría que no estaba equivocado. "Fue en 2008 cuando viajé a Santiago para realizar mi primera exposición importante, en la reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional que se realizaba en Chile", recuerda. Llevaba dos años reuniendo dinero para realizar sus expediciones. En todo ese tiempo no había tocado el mar ni visto ni la cola de un cetáceo. Todo cambiaría cuando en medio del salón del hotel, donde se exponían sus fotografías, apareció el empresario australiano Peter Hall, invitado al evento ballenero. Quedó cautivado con el talento de Austin al punto de que ofreció financiar su carrera. "No esperaba una respuesta tan abrumadora. Ese viaje a Chile condujo al financiamiento de mi regreso al campo de la fotografía de ballenas, después de una ausencia de 24 meses.
Hall cumplió. Tras su paso por Chile, Austin realizó dos nuevas exposiciones financiadas por él -en Noruega y Japón- cumpliendo con su visión de inspirar el cambio pacífico y positivo dentro de naciones que cazan ballenas
Hoy, su fama le permite autofinanciarse. Está trabajando en un libro de gran formato, que piensa publicar en 2012 y cuyas ganancias buscan apoyar su trabajo de campo con ballenas en los próximos años. "Pasaremos con mi equipo 18 meses recaudando fondos para nuestra próxima misión: fotografiar ballenas azules y de aleta, los cetáceos más grandes y tímidos del planeta. Mi idea es probar en esa misión nuevas tecnologías de imágenes experimentales, para lograr una resolución aún mayor", dice.

Esperamos, ansiosos, por la llegada de este libro.
Imagenes más que palabras



      
      
Nota de la autora: Parte de la información que se muestra, es una recopilación de material a disposición del público a través de varios sitios web y enlaces de Wikipedia. Si alguna información estipulada en la presente es falso y / o inexactos, la autora desea pedir disculpas por adelantado y es susceptible de rectificación de las declaraciones que se muestran

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